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El feo Nicoleto

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Nicoleto se llamaba
ese ser tan especial
que a todos desconcertaba
con su nombre sin igual.
Y tenía Nicoleto,
y tenía él, además,
unas napias y una tripa
que eran ya lo más de más.
Semejante personaje
no se podía esperar
que una hembra se fijara
en su porte, tan rural.
Sin embargo sucediera
que una hembra se fijo,
y del sin par Nicoleto,
ella fue y se enamoró.
Aunque había que mirarla
a la fémina en cuestión,
que si el Nico era feúcho,
ella era con más razón.
¡Una cara de caballo…!
¡Un cuerpo de centurión…!
¡Unas piernas de herradura…!
Más que mujer, ¡mujerón!
“¿Como te llamas?”
preguntó Nicoleto muy cortés,
“Mari Fe de las Virtudes”
contestó con interés
la jacona enamorada,
e hizo un ademán francés.
“Anda ya -replicó el Nico
riéndose sin parar-
tú no te llamas Virtudes.
Dime a ver, ¿adónde están?”.
“¿Adónde están lo qué dices?”
“Las virtudes ¿qué va a ser?”
“¿Tú de que vas, Nicoleto?
¿Es que te has mirao al revés?
Si eres más feo que un mono
¿Qué virtudes quíes ver?
Dime a qué estas aspirando
siendo mulo con ronzal.
Si yo fuera moza guapa
en ti me iba a fijar”.
 “Mi portento está adentro
-dijo airado Nicoleto-
hay que buscarlo con tiento”.
“Pos ven pacá que te busque
y verás tú mi talento,
que si el tuyo está escondío,
el mío ya ni te cuento”.
Así encontraron al fondo
el tesoro prometido,
este feo y esa fea
que al final habían metido.
Pues aunque sea pecado
ser, más que guapo, bien feo,
también gozan -¿Qué te crees?-
del derecho al apareo.

28/10/2009 00:36. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 3 comentarios.

Pornografía

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     Desde que puse el dichoso cartelito de “Sólo mayores de 18” he ido viendo con sorpresa que ya no sólo las fotos que ilustran mis escritos, sino los textos mismos, se publican en otras webs de dudosa moralidad y corte sexual, siempre citando el nombre y procedencia. Lo que, a pesar de todo, es de agradecer.

     Ahora suelo encontrarme en otras casas virtuales, a menudo destinadas a la autosatisfacción, mis cuentos más líricos (aquel sobre el despertar de la madre tierra o ese otro acerca del amor de las mascotas), rodeados de enhiestos miembros viriles y mujeres de pechos descomunales que los acogen.

     Yo ni siquiera quería poner ese cartel, ¿saben? Siempre he sido cuidadosa con la letra y artística con la imagen, y pienso que cualquier jovenzuelo capaz de no aburrirse en la segunda línea con el intrincado simbolismo de mi prosa erótica, se merece, cuando menos, la recompensa de disfrutar de ella. Sin embargo, mi hijo de doce años (que sólo ha visto la página inicial de pasada y jamás leyó un texto), contaminado ya por la doble moral social que nos rodea, tan mojigata y políticamente correcta, me insistió en que pusiese esa advertencia. Y fíjense ustedes en el resultado.

     ¿Pero cómo habría de extrañarme? Ahora, una serie televisiva de gran éxito tienen asociadas en su título las palabras tetas y paraíso. Resulta tan gracioso… O esa otra, que sorpresivamente no hace vomitar a nadie, en la que un cuarentón gilipollas seduce a una menor de la edad de su hija y la mía… No, no es de extrañar la confusión del in crescendo. Los límites entre la travesura, la sensualidad, el erotismo y la pornografía, se difuminan en un lodazal mediocre de exhibicionismo.

     Incluso mi dulce Susana Moo, la provocativa princesa de los pies de porcelana, se permite comparar mis palabras de fantasía con su retórica de sexo explícito porque, oye, viene a ser lo mismo, ambas escenas se desarrollan en la cocina. No, Susi, no, lo parece, pero no es lo mismo.

     Sin embargo, es imposible distanciarse lo suficiente para baremar con buen criterio. Todos (y nos meto en el mismo saco y que se salga el que pueda) andamos inmersos en esta vorágine del quiero y no puedo ser más licencioso, ofensivo, lujurioso, lascivo y, por ende, actual.

     Creo yo que habrán de pasar cien años para que ésta época nuestra se mire con la imparcialidad que da el tiempo. Otros serán los que pongan la barrera delimitadora entre lo popular y lo vulgar, entre lo perdurable y lo olvidado, entre lo original y lo mediático, entre lo erótico y lo pornográfico que pululó en nuestro momento. Quiera Dios que, aunque sólo sea por mi dignidad y esfuerzo, Tautina Vaiamalla quede al fin a este lado de la línea.

05/10/2009 10:51. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 9 comentarios.

Tengo un manto

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     Tengo un manto espeso que cubre mis espaldas, dicen que es de hierro y seda, forrado en terciopelo. Lo anudo al cuello con lazada de oro, y cubro con su capuz mis pensamientos. Con él me abrigo, y me protejo, quedando a salvo de dañinos sufrimientos, pues es tan grueso, tanto, que llevándolo ni siento ni padezco.
     Mi manto crece cada vez que lo deseo, y arropa en su abrigo a aquellos que más quiero porque, dentro de su abrazo, nadie corre riesgo. Crece sí, pero cuesta retenerlo, y cuanto más grande se hace, aún es más intenso. Su peso me incomoda y me estrangula la fuerza de su abrazo en mi pequeño cuello.
     A veces me pregunto si no sería mejor quitarme el manto, dejar mi corazón al descubierto, librarme de este peso que me ahoga, apartar a los míos de su efecto. Me lo pregunto pero no me muevo, ni hago un vago esfuerzo por descoserlo.
     Es el mío un manto valioso, costeado con el sudor de muchos años, tejido de dolor y desconsuelo. Me lo dio una vieja amiga hace ya tiempo. Soledad dijo llamarse, y yo la creo.

01/09/2009 13:33. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 7 comentarios.

El calco deshonesto

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     A menudo he escuchado historias sobre plagios en Internet. Hay incluso verdaderas leyendas urbanas que hablan de cómo reputados escritores encuentran su inspiración (párrafos enteros de calco inspirador, letra a letra) en las obras de autores desconocidos que pululan por la red. Mis amigos insisten en que debería proteger lo que escribo y no hacerlo público alegremente para consumo de cualquier pícaro copiador, pero a mí nunca me ha importado. No soy tan importante como para que lo remedado pueda tener algún valor.
     Hace unas semanas, mirando mis estadísticas, me sonreí al descubrir que alguien había llegado a mi blog buscando la frase “el mar en cien palabras” que es exactamente lo que se solicita en las bases de un pequeño concurso de microrelatos de la red. Huelga decir que el anónimo visitante encontró sin problemas lo que buscaba en mi breve “el hombre que tiraba letras al mar”, perteneciente a mis espejismos en cien palabras. Espero que, si gana ese concurso, me invite al menos a una cerveza virtual por mi inspiración.
     Desde entonces curioseo los lugares de donde proceden las visitas, sobre todo si éstas buscan largas frases concretas o algún tema en el que yo sea especialmente prolífica, con la esperanza de ser inspiradora de algún otro escritor en ciernes. Y sí, sí que lo soy, hoy encontré la prueba fehaciente de ello.
     ¡Qué grata sorpresa! La dulce señorita Mildred publicó el 13 de Mayo de este año, un texto que contiene, sin saltarse una sola coma, mi Boceto, que publiqué en febrero de 2008 y La palabra maldita, publicada en diciembre de 2007.
     En fin, lejos de la frustración, sentirme tan segura de mi talento me da una perspectiva benevolente de lo sucedido, más digna y orgullosa. Casi diría que acaricia mi vanidad ser imitada con semejante descaro, sobre todo porque los comentaristas de la señorita Mildred dicen que mis/sus textos son dignos sucesores de los de García Márquez, ahí es nada.
     Por todo esto, y a pesar de que omites deliberadamente mi nombre, te perdono mi querida Mildred. Por esto y porque, como ya sabes, pequeña zorrita, por muchos huevos de oro que atesores, la gallina que los pone sigo siendo yo.

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09/06/2009 02:55. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 17 comentarios.

Confianza

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      Tienes razón al ofenderte, al exigirme un poco de predisposición y esperar algo más de cariño por mi parte. Tantos temores infundados como interpongo entre nosotros desquiciarían a cualquiera. De veras quisiera no estar tan asustada.
      Desearía sentirme más valiente, o más inconsciente, o menos herida. Cerrar los ojos y dejarme querer, entregarme y amarte como deseas, vida mía.
       Bien dices que debería valorarme en lo que valgo y no sentirme ínfima cuando tus manos rastrean mi piel. Pensar que te deleitas en el roce de mi cuerpo desnudo y no en las marcas que el tiempo fue dejando en su camino. Sentirme bonita y no imperfecta ante tus continuos halagos. Buscar el placer y no sólo tu aprobación ante mis caricias. Desearte siempre y no guardarte las distancias.
      Debería, sí, lo sé de sobra. Creer que nadie puede quererme sólo me hace daño a mí. Pero mi corazón sensible no entiende de razonamientos, no sabe de nada más allá de los sentimientos, y el recelo lo atenaza con cada nuevo rayo de sol.
      Perdóname, amor, si tengo miedo. El último hombre que me pidió confianza ciega me hirió profundamente. Y ese hombre, cielo mío, fuiste tú.

02/06/2009 11:08. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 5 comentarios.

La obsesión

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Cuando leí el primer cuento de la escritora de ese blog, me sorprendió la imaginación con la que desarrolló la historia. Cuando leí el segundo, la idea de que algo no funcionaba bien en su cabeza comenzó a inquietarme. Como nada sabía de la persona cuyo seudónimo firmaba aquellas letras, no acertaba a comprender el modo en que se erigía en escribiente, en primera persona, de personajes de condición y carácter tan diferentes. Le apliqué entonces, siguiendo las pautas del buen psicólogo, la premisa del actor, aquella que dice que, cuanto más vacío de personalidad está el artista, mejor profesional resulta ser, pues puede adoptar fácilmente la condición del personaje sin que interfiera la suya propia. Es de todos sabido que los actores más simples y lerdos han protagonizado grandes películas y bordado sus papeles para gloria de sus excéntricos directores.
A la escritora de ese blog no la supuse estúpida, pues contaba con una lograda capacidad de expresión y un sinfín de ideas originales, ambos rasgos inherentes a un vocabulario y raciocinio rico, pero quizá por deformidad profesional o porque, desde mi punto de vista experto, no encontré otra explicación más válida, decidí que esta mujer estaba gravemente desequilibrada.
Era evidente que había desarrollado una esquizofrenia basada en múltiples personalidades superpuestas que le permitían pasar de la boca de una prostituta a la de un asesino en serie con un simple pestañeo de renglones. Nuevos textos venían cada día a afianzar este diagnostico, pues leía estupefacto los sentimientos de una madre amantísima un lunes, la pasión obscena de una quinceañera el martes o el tormento poético de un corazón demente ese mismo jueves. Y yo sabía, entendía profesionalmente, cuan hermosamente perturbada estaba la escritora, dueña de tanta sinrazón.
Con el tiempo y la costumbre de leerla, empecé a desarrollar mis propias fantasías acerca del modo en que podría acceder a ella, ayudarla y, quién sabe si conseguir curarla de su desequilibrio, alcanzando con ello su inagotable amor. Empecé a desearla, pues sus sentimientos cálidos me enamoraban, sus fantasías eróticas me excitaban y su imaginación me hacía desvariar con ensoñaciones en las que trepanaba su prolífico cerebro con mi enhiesto miembro viril.
Una noche me desperté sobresaltado, ahogado en sudores, ante la pesadilla de una mujer con ojos desorbitados y cabellos encrespados, que vestía un camisón blanco de sanatorio y me atenazaba el cuello con sus manos huesudas de anoréxica. Me di cuenta entonces de que, puesto que mi subconsciente recurría al sueño para aliviar mi deseo, necesitaba una imagen de la escritora más agradable de aquella que había fraguado esa noche. Precisaba una imagen hermosa, derivada de sus palabras más cálidas y de su sensualidad, subyacente entre las líneas de cada historia. Y, sin pérdida de tiempo, me puse a ello.
Día tras día busqué en las revistas de moda los ojos que este cuento me evocó, o dentro de un folleto publicitario la descripción de los labios que besaban en aquella historia. Cada vez que creía reconocer un rasgo físico en alguna modelo de papel couché, lo recortaba y guardaba hasta la noche, cuando sustituía el sueño por el arduo trabajo de componer, a modo de rompecabezas, sobre mi mesa del escritorio, una hermosa imagen de mujer. El día en que recorté las preciosas orejitas de Eugenia Silva supe que mi obra estaba terminada, y la escritora de aquel blog completa. Sólo me había costado tres semanas de insomne labor.
Esa noche, pegué con esmero todos los recortes y deseché definitivamente los que no me encajaban, compuse las piezas arriba y abajo, juntas y separadas, pegándolas sobre una cartulina, de forma que al final, el rostro de una bella mujer apareció ante mí.
Complacido por el resultado, susurré el seudónimo de la escritora y besé con delicadeza el recorte que correspondía a sus labios. Llevando un poco más allá mi atrevimiento, lamí suavemente con la punta de mi lengua la cúspide de su nariz de papel y, un instante después, me sorprendí besando con fruición salivar todo el collage.
La deseaba, deseaba a esa mujer irreal compuesta de historias distintas y diferentes rostros, la deseaba con tal fervor que me masturbé salvajemente sobre ese rostro, sin sentido, ni medida, hasta vaciarme sobre la imagen que ahora me pertenecía. Y justo en ese instante, jadeando y exhausto como estaba ante esa foto troceada que chorreaba entre mis manos, fui consciente de que no era la bella escritora de ese blog la desequilibrada de esta historia, no. El rematadamente loco era, siempre había sido, yo.

08/03/2009 15:48. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 4 comentarios.

El placer y el deber

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   Deberías saber que nada valoro más que el roce de tus labios en el contorno de mi nuca al despertar, cubriéndome de besos protectores que apartan de mi pensamiento la amenazadora soledad.

   Deberías saber que te creí cuando dijiste que estarías junto a mí, todo el tiempo dijiste, sabiéndote tan lejos y sintiéndote tan cerca.

   Deberías entender que mi cama es inmensa y fría cuando estoy sola, y que cada día despierto furiosa con el mundo por ese hecho.

   Deberías pensar que tus buenas intenciones y tus promesas de amor invisible no abrigan mis sueños.

   Deberías haberme comprendido, conocido y sentido, y haberte esforzado un poco más antes de volver a defraudarme.

   Deberías estar durmiendo junto a mí esta noche.

   Deberías estar…

   Deberías…

02/02/2009 21:49. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 8 comentarios.

Princesa

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—Te han hecho mucho daño —dijo él—. Puedo leerlo en tus ojos. No eres una mujer insegura, sólo te han forzado a sentirte así, pero yo no. Confía en mí, yo no te dañaré. No quiero lo mismo que todos, no espero nada salvo estar contigo todo el tiempo que me dejes.
Eso dijo él y, mientras hablaba, ella leyó mucho más en su mirada.
Leyó que iba a cuidarla, a mimarla como en mucho tiempo nadie hacía. Leyó que le importaba y que, no sólo la encontraba deseable, sino que esos ojos sagaces de hombre buscaban mucho más dentro de ella de lo que nadie se esforzó nunca en buscar.
Por eso se dejó llevar y él, dulce y cálido como el más experto de los amantes, la vistió de princesa, la agasajó, la sedujo y después, la poseyó.
— ¿Qué haremos hoy? —preguntó ella ilusionada cuando llegó la mañana.
—Bueno, es que tengo sentimientos encontrados. Hoy me debato entre verte a ti o a la asistenta que limpia mi castillo, pero tengo el castillo tan sucio…. Mejor lo dejamos para la semana que viene. Ya lo veremos ¿vale?. Yo te llamaré.
Y ella buscó en su mirada, pero sólo tropezó con una irónica sonrisa. 

10/01/2009 13:42. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 8 comentarios.

Odio

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     Cuánta furia contenida late en mi estomago, cuánta rabia me inunda las entrañas. Si la ira pudiera ser descrita con un gesto, sería el fuego puro de mis ojos furibundos.
     Te aborrezco a ti, que te supones mejor que yo, y ti que crees no merecerme, porque ambos me herís con vuestra indiferencia. Te detesto a ti que me exiges tanto como puedo dar y no me tiendes una mano en el camino, y a ti, que cuando una vez te pedí algo me defraudaste. Te desprecio también a ti que te me has juzgado por un rasero por el que jamás osarías juzgarte a ti mismo, y a ti, que no me defendiste para evitarme, decías, más problemas.
     Os odio a todos, tanto, tantísimo, que voy a tener que perdonaros, no por bondad, ni por caridad, ni siquiera por dignidad, sino porque el odio, como la enfermedad, sólo daña a aquel que lo padece.

21/12/2008 02:39. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 4 comentarios.

Hombre de Viento

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Yo temo al hombre de viento,
ese que irrumpe en mi aire,
ese que todo lo envuelve de egoísmo ceniciento.
Lo conozco sinuoso cuando viene con caricias,
se me disfraza de brisa y me envuelve de delicias.
A veces se queda rato,
a veces se marcha lento,
pero volver siempre vuelve porque para eso es viento.
 
Lo conozco embravecido como el huracán violento
y sediento de cariño.
Siendo invisible lo veo
de pasiones inflamado como ciclón en el mar,
ese mar que es su deseo.
Viento es y, como tal, sin orden me zarandea,
enreda sus dedos de aire en mi larga cabellera,
y si como viento pasa,
como hombre no se queda.
 
No le temo cuando asoma
que de sobra lo conozco.
Temo que sin previo aviso desaparezca sin visos
de volver a volver nunca.
Eso sí me causa angustia.
Porque se me seca el alma,
porque casi no respiro,
porque me ahogo en la calma de este aire comprimido
anhelando la caricia de mi cruel hombre de viento.
 
Y he aquí su tiranía
pues, cuando lo he olvidado,
cuando ya he asumido que el sosiego me rodea,
encuentro que merodea de nuevo por mis rincones,
egoísta y traicionero.
Malditos sus grises sueños, y maldito su deseo
que me utiliza a su antojo,
que nunca pide permiso,
que me humilla con desplantes
porque ignora cuanto siento.
 
Malditas sean tus pasiones
mi maldito hombre de viento.

 

20/10/2008 21:32. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 6 comentarios.

El loco de la luna

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Dime, loco, ¿de dónde has salido?

Me pregunto qué puedo hacer contigo, cómo explicarte que no te pertenezco, que no soy la que idealizas, que en nada me parezco a aquella de igual nombre que idolatras.

Cada noche me miras expectante, te postras a mis pies cual fiel amante y me ofrendas tus poemas de enamorado. Y no importa que yo no te responda, que a tu cariño no te corresponda, tú sigues insistiendo en el cortejo.

Te he visto buscarme por las calles, esperarme en parques y plazuelas, no te cansas, nunca desesperas, cual loco enamorado perseveras. En ocasiones has llegado a asustarme mandandome tus besos y susurros desde oscuros callejones. Y a pesar de que soy inalcanzable, y mi blanco corazón impenetrable, tú, pobre hombre, me juras amor empeñado en no ser razonable.

¿No entiendes que ya ha habido tantos otros? Que tu mundo está lleno, plagado, rebosante, de abundantes y, como estas letras, redundantes mortales semejantes, que me miraron con los ojos que me miras.

¿Te crees acaso diferente a otros locos que una vez alzaron hacia mí su enamorada cantinela? ¿Te crees excepcional o más dotado que los que te precedieron ensalzándome como a la amada de plateada estela?

Pobre loco que te sueñas querido por la más fastuosa de las diosas, que confundes a Selene con una mujer recíproca y generosa, que crees humana a la luna ruana…

...¿Pobre tú?

Pobre yo, que contesto a tu reclamo. Pues soy luna llena en un lecho de estrellas, perla única en mi trono majestuoso y brillante, pero me siento tan sola en esta noche, tan sola en este instante, que atiendo al loco galante que alzó los ojos, fingió tenerme y me agasajó con su amor más delirante. 

23/08/2008 19:43. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 9 comentarios.

El erróneo concepto del escritor

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Hubo un tiempo en que pensaba que lo único que diferenciaba a un escritor de uno que no lo es, es el tiempo o las ganas que tuviera de plasmar en papel cuanto pensaba. Creía entonces que todos los seres humanos tienen la capacidad de inventar, fabular y soñar historias fantásticas, y que el que uno escribiese sentimientos, o aventuras cotidianas, o puras fantasías abstractas, era sólo cuestión de su estado de ánimo.

Más tarde, descubrí que no todo el que sabe hacer una redacción escolar o llevar un diario personal o un blog, es escritor, que además de tener algo que decir, había que saber expresarlo y que era necesaria cierta dosis de talento artístico para llegar al corazón de los demás y que el lector pudiera ver a través de tus ojos.

El grupo de mis elegidos se redujo, pero aún seguía pensando que lo que caracterizaba a todos ellos era escribir de forma compulsiva, volcando una fuente inagotable de fantasías y sueños en cada historia, entregándose por completo al ejercicio de crear.

Entonces conocí a escritores de diversa condición y carácter, y supe que la mayoría de ellos sólo se sentían seguros escribiendo en un género en particular, o que pretendían mirarse el ombligo eternamente, mostrando al mundo sus vivencias y exigiendo escrupulosa atención hacia su persona, o que tenían que esforzarse mucho en encontrar algo que contar, o que no les gustaba experimentar, o no sabían.

Supe también que, a menudo, el esfuerzo creativo los dejaba exhaustos durante meses, que muchos atravesaban épocas de estiaje,  o que escribían de forma rutinaria los sábados por la mañana como quien hace unos largos en la piscina como ejercicio semanal.

Mi círculo de los tocados por el talento artístico se redujo aún más, y ya sólo unos cuantos salían airados de la criba, seres especiales que veían el mundo que los rodeaba a través de un caleidoscopio literario, creadores de relatos por generación espontánea, escritores diarios y casi horarios, personajes profundos en sí mismos, sacados de sus propias novelas y sumidos en la ilusión de vivir para escribir.

Cuando supe que muchos de estos creadores de sueños no publicaban o lo conseguían con sumo esfuerzo, me asaltó la primera duda acerca de la definición de un escritor.

Quizá el talento en sí mismo no era garantía de éxito. Quizá ni siquiera era sano vivir soñando un mundo distinto que siempre acaba siendo este mismo que habitas. Igual convivir con mil historias bullendo en la cabeza, desesperado siempre por vomitarlas en papel para dejar espacio a mil más, distorsiona nuestra perspectiva de la realidad. Y supuse, intuí más bien, que aquellos obsesos de la escritura, aquellos que escribimos a escondidas, cambiando sueño por letras, preocupados más por plasmar tanto que sentimos que por que nos lean, no éramos escritores, no de esos que publican novelas que se venden en las librerías, no de esos comerciales y carismáticos que dan al lector lo que quieren oír y ganan prestigiosos premios.

Comprendí entonces que yo, y todos aquellos aquejados de mi mismo mal, sólo somos enfermos, pobres diablos obsesionados por una vorágine literaria que no conseguiremos calmar nunca. Y lo supe con certeza justo cuando esos tipos de blanco atravesaron de un empujón mi puerta, me pusieron una camisa con correas y me llevaron en volandas al Hospital Psiquiátrico del Palmar. 

 

 

20/06/2008 13:40. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 10 comentarios.

las guapas deberían morir

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Por fin el libro de Julia R. Robles, Las Guapas deberían morir, está a punto de ver la luz. Puesto que no es de recibo trascribirlo entero aquí, utilizaré la paráfrasis para ir abriendo boca. Si les atrae lo que leen, ya saben, búsquenlo en sus librerías.

Las chicas guapas no son tan tontas, sólo se las juzga con más dureza.

Una mujer hermosa se torna frágil ala de mariposa cuando la manosea un hombre egoísta.

La belleza inaccesible produce rabia y desprecio, por eso las guapas son más fáciles.

Sólo un hombre estúpido cree que puede tomar la amapola más hermosa del prado sin deshojarla.

El orgullo de una fea es meritorio, el de una guapa, ofensivo.

La belleza es una máscara que esconde la frustración de la profanación continua.

...

 

25/05/2008 01:50. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 8 comentarios.

Naturaleza

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Sonia se quedó atrás contemplando el paisaje.

Caminaban por un sendero que recorría el perímetro de una montaña forrada de pinos piñoneros. Al frente, otras cimas lejanas y verdes de vegetación espesa   despuntaban aquí y allá enmarcando el valle donde un embalse de aguas tranquilas reflejaba el cielo espejado.

Respiró profundamente para llenarse los pulmones de aire limpio y, de pronto, se imaginó gigante, tal alta como un rascacielos de cien pisos. Pensó en el placer de correr descalza ladera abajo por esas montañas que, en la distancia, y siendo tan enorme, le parecían de terciopelo verde. Quiso brincar y trotar con grandes y torpes zancadas por cualquiera de esas laderas hasta el valle, y caminar con cuidado entre las casas para no aplastarlas, y saltar en el embalse de aguas de espejo, chapoteando como una niña en un charco.

Sonia miró al grupo de senderistas alejarse y torció el gesto. Ya iba a emprender camino para alcanzarlos, cuando descubrió en uno de los bordes de la senda una roca de curiosa forma, de apenas dos palmos de alta, plantada entre unas matas de romero y cuajada de agujeros y salientes.

Se agachó para observarla con más detalle y, al instante, se figuró pequeña, tan chiquitita como un garbanzo. Llevada de su imaginación minúscula, jugó a meterse en cada hendidura, que desde su tamaño era una cueva inmensa, a fabricarse sombreros con cáscaras secas de semilla y a recorrer los salientes como caminitos que la llevaban de gruta en gruta hasta acabar, cansada del largo paseo, recostada en las flores del romero que le hacían de mullida hamaca.

Alguien le gritó a lo lejos. El grupo la esperaba impaciente para no perder la marcha, así que Sonia se incorporó, retomó la senda y, mientras aceleraba el paso con fastidio, pensó que la naturaleza le había dado al hombre un tamaño muy poco adecuado para poder disfrutarla. 

 

16/05/2008 13:46. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 3 comentarios.

Llanto

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Déjame recrearme en mi dolor. Déjame sumergirme en este llanto y sentirme morir de puro ahogo en el mar de mi desamparo, ese océano interno, tan inmenso y que me duele tanto.

Si no ha de tener jamás descanso mi fatiga, si nadie ha de esperarme tras la puerta, si no hay mejor destino que el camino que marca una moneda que nunca cae de canto, déjame recrearme en este llanto.

Y déjame llenar de lágrimas mi vaso de cristal, y correr trabajosamente hacia ninguna parte con los pies enterrados en el lodazal de mi existencia. Déjame golpearme una y otra vez contra la puerta abierta de la cárcel que es mi vida y llorar, llorar tanto.

Porque tú jamás comprenderías lo que siento, y tu amor inconsistente se lo lleva el viento. Vete y déjame aquí, con los hombros desnudos, que ya me hacen mis lágrimas de manto.

Déjame llorar cuanto quisiere, que hoy he caído, sí, pero mañana, yo sola me levanto. 

10/02/2008 13:09. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 4 comentarios.

La Mujer de mirada triste

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A mi madre, con infinito amor.

 

No vi jamás mirada más huida,

ni sonrisa más triste en una boca,

que el reflejo de ese espejo que toca

el rostro de la que me dio la vida.

 

Dijera uno que es savia perdida,

mohín eterno grabado en una roca,

furia furiosa de una mujer loca

que no encontró del mundo la salida.

        

Pero uno se equivoca si no entiende

que esa mujer de la triste mirada

lucha a diario por cuanto defiende.

        

Pues no hay madre más buena y adecuada.

¿Y qué si no sonríe lo suficiente?

Su mínima sonrisa es polvo de hada.

 

10/01/2008 18:35. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 8 comentarios.

Duro de llevar

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Y sonaban de fondo los Revolver.

Hoy te esperaba en el portal de tu casa, mirando la luz de la farola relucir en un charco de agua, nervioso y tenso como siempre. Y como siempre, mis pensamientos divagaban, difusos, lejanos y profundos.

Pensaba en la certeza de que mi vida se ha convertido en una larga y continua sucesión de calles, por las que camino con un revolver al cinto, siempre expectante, siempre reacio al amor, hasta que te conocí.

A veces, mi acera se me antoja un túnel de boca negra y he de proveerme de valor para atravesar sus tripas. A veces parece un abismo imposible de sortear con pasos pequeños, y necesito un gran salto, y mejor cuatro alas que dos, para cruzarlo como un pájaro imposible. Pero las más de las veces, sé que me entiendes, mi vida es sólo un callejón sin salida. Y en una de esas, apareciste tú.

En toda mi experiencia subsistiendo en las calles, y créeme, de veras fue un sustento duro de llevar, no vi mujer más hermosa, ni sentí en el corazón llama de amor más viva. Seducirte fue como tirarme de un puente con los ojos cerrados y los brazos cruzados, mientras tú me observabas, sin detenerme, sólo para verme volar.

Hoy mis zapatos vagaron conmigo, y me senté en los portales, a ver pasar el cadáver de mi enemigo. Decidí que había llegado el momento, ésta es mi vida, y créeme, no es una alegoría.

Soy matón a sueldo, y tú fuiste mi siguiente trabajo, por eso esperaba en el portal, por eso te maté, así es mi vida, vida mía. Y créeme cariño si te digo que también esta vez, también para mí, fue duro de llevar.

03/01/2008 21:37. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 10 comentarios.

El pastor

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Ya hace muchos días que vengo caminando, casi desde el puente de la Constitución, y de eso debe hacer unas dos semanas, si no más. Recuerdo que estos viajes antes no eran tan largos, pero últimamente, con el afán consumista y la publicidad de la tele, no sabe ya uno ni el día en que vive.

Yo, que ya tengo años de profesión en esto de cuidar las cabras, he encontrado de todo por estos caminos de Dios, pero nunca se había visto que fuesen los burros con las alforjas cargadas de ricas viandas en lugar que modesta paja, y que, tal como vi hace dos días en un sembrado que cruzamos, los brocales de los bueyes fueran de oro viejo en vez de cuero nuevo. Y no hablemos de los pastizales, que de esos me cruzo yo mil en cada viaje, y antes parecían pintados de tanta calva que los salpicaba, y ahora son del verde del bueno, y cuajaditos de arbustos, que mis cabricas se inflan a comer sin parar todo el camino.

Lo triste es que ahora que hay abundancia parece que cada uno va a lo suyo, que antes ibas pasando y veías a los artesanos y las gentes del campo mirando para donde tenían que mirar, y saludando, y atendiendo a quien pasaba, pero ahora, cada uno se preocupa de lo suyo, y anda en su buena casa y en su oficio, sin reparar en lo que acontece medio metro más para delante. A mí eso sí que me entristece, porque parece que se ha perdido la ilusión, que nadie se acuerda de los más humildes, y que nada más que importa ya aparentar y vivir bien.

Y no les cuento ya de la gente rara que hay, que antes todo lo más que te encontrabas en los trayectos era algún pobre desgraciado, tonto de la cabeza, que se bajaba los pantalones donde pillaba y se ponía a cagar a la orilla del camino, como quien mira las hormigas, pero ahora… ¡Madre santa del amor hermoso! Si les cuento con lo que me tropecé ayer mismo en lo alto del monte… Pues un anciano vestido de rojo era, orondo como un tonel, con unas barbas tan largas como las de matusalén y los mofletes más rojos que el buen vino que debía correrle por las tripas. En fin, allí me lo dejé riendo y agarrándose la panza, que a saber que lengua hablaría porque no hubo forma de entenderse con él.

Y hoy, en la cueva de la Anunciación, no me creerán, pero me topé de bruces con  un tío vestido de negro, con capa, antifaz y dos cuernos en la cabeza, con su piratrés y suspendido por los pies del techo de la gruta. El Pepico, que estaban allí con las ovejas esperando noticias, al ver que me tiraba a rescatarlo, me paró y me explicó que se había colgado de esa guisa por gusto, que era no se qué deporte moderno. En fin, cosa de locos, ya les digo.

De todas formas a mí lo que me tiene que importar es mi camino, y llegar a tiempo para coger un buen sitio, que todos tenemos nuestra obligación y allá cada cual con el modo en que la cumpla.

A lo lejos se ve el cielo cargado de luces y la preciosa Estrella de Oriente presidiéndolo todo. Escucho los villancicos y el chocar de copas, hay mucho jaleo, para mí que se acerca ya el momento, este año han ampliado el belén, me va a pillar un poco lejos y no voy a ver nada. A ver si tuviera suerte, como el año pasado, y la cría pequeña me coge en volandas y me planta delante del pesebre, que ya tengo ganas de darle al pequeño los quesos que me traigo en el zurrón, que están bien ricos.

Voy a dar un par de pasos más ahora que nadie mira, que bien merece el esfuerzo de una humilde figurita de barro, el acontecimiento de ver nacer al que vino a inventar aquello de “amaos unos a otros como yo os he amado”.

Feliz Navidad a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

25/12/2007 01:26. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 7 comentarios.

Hombre de aire

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Yo conozco un hombre de aire que, como todos mis hombres, es especial e intangible. Podría decir que es lejano como el cielo y cercano como el viento que acarició mi rostro esta noche en el jardín, pues es incorpóreo y real y, siendo todo, se diluye en nada algunas veces, cuando ignora o se niega su enorme valor.

Mi hombre de aire es también un niño, emotivo y furioso con la vida que lo trató mal, y en un rincón del infinito llora su pena, como el inmenso cielo se deshace en gotas de agua, y se miente jurando que ya no siente nada.

No siente nada, salvo amor, pues no existe alma, éter o hálito que pueda librarse de la tenaza de ese sentimiento que mueve el mundo y, a menudo, lo detiene. Y no queriendo, lo padece y se rige por él, o por su falta más bien, pasando del soplo de ilusión al suspiro acongojado en un instante.

Hoy mi hombre de aire me habló de sentimientos, de enlaces, de desazón, y escondió la brisa de sus palabras con caricias amistosas de céfiro juguetón. Y yo, mujer sensitiva entre las mujeres, cerré los ojos, me dejé rozar y simulé, una vez más, no respirar.

19/12/2007 23:50. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 5 comentarios.

Los planes de uno

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Los viernes son días de servidumbre. Uno acaba con la rutina semanal y se enfrenta a una nueva inercia, basada en compromisos familiares y sociales. Si encima uno trabaja toda la semana, dedicará los días siguientes a las labores propias de su sexo: compra en el hiper de la esquina, limpieza, plancha, lavadora y largas siestas. Si además uno está ennoviado, deberá planear un futuro inmediato -para los próximos dos días exactamente- entretenido y romántico, en deferencia a su preciosísima y exigente pareja.

Pero si uno está casado, y el fin de semana es de cuatro días, probablemente este futuro ya esté más que organizado sin su opinión. Por otro lado, si la esposa de uno es tan insufrible como la mía, sucede que este puente es perfecto para sacarla del congelador, después de dos semanas, y emprender viaje hacia el precioso parque natural de Doña Ana, donde pasar todo el finde enterrando sus trocitos por las marismas.

 

06/12/2007 19:25. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 6 comentarios.

Siempre hacia delante

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A veces tengo que decírmelo a mí misma, para no olvidarlo: nada deber retenerme, volaré siempre hacia delante.

Ya quedó atrás el tiempo en el que viví en un árbol, uno que extendía sus ramas al sol, buscaba luz y crecía sin crecer, sin moverse, con las raíces atrapadas en una tierra estéril. Fui oruga, sí, pero ahora soy mariposa, tengo alas, y colores, y nada puede ya sujetar mi vuelo aunque, a veces, he de recordarlo.

Me sucede a menudo, cuando tropiezo con niños que tratan de hacerme un hueco entre sus manos. Algunos acarician mis alas, arrancando una pizca del tenue polvillo que las sustenta y embellece, otros agarran mi patita y se empeñan en agitarme en su mejilla. Pero no son más que niños, incapaces de remontar el cielo salvo en su imaginación, y yo, pequeña y frágil, soy inmensa cuando bato alas y, al fin, los dejo atrás.

Sólo soy una mariposa de efímera belleza y no tengo más valor que mi afán y mi entereza, pero sigo adelante por el cielo indefinido, nunca miro atrás, y tú, que no quisiste verlo, que no lo has entendido, te lamentarás un día de cuánto te has perdido.

09/10/2007 14:00. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 13 comentarios.

la rueda

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Qué cruel es el destino cuando juega

a traerte hasta aquí, mi hombre evocado,

para luego apartarte de mi lado

sin tolerarte de mi amor la entrega.

 

Gira la rueda y, donde has estado,

no queda ya de ti ninguna prueba.

De mi pasión torna vacía la cueva

sin que en ella siquiera hayas entrado.

 

Rueda mi noria por tierra baldía.

Sabiéndote al final de esta espera

por bueno el largo viaje yo daría.

 

Fue la nuestra una cita tardía

y debo dar, ahora, la vuelta entera.

Mi amor fugaz, sueño de un solo día.

 

23/09/2007 13:30. Autor: Tautina. #. Tema: Cisuras de cristal Hay 7 comentarios.