Game over

Siempre he creído que en el mundo hay dos tipos de personas, salvando los miles de subgrupos con más o menos matices que se derivan de ellos, a saber: los figurantes y los protagonistas de la historia.
Los primeros pertenecen al decorado de la vida, son seres mediocres y tienen una existencia gris. Toda su vida será mínimamente feliz o triste dependiendo de la escena que tengan que adornar, no dejarán huella, ni nadie los recordará más allá de su muerte…
… mientras, los otros, los protagonistas, se convierten en conejillos de indias desde el día de su nacimiento. Las pruebas a su capacidad de padecimiento y supervivencia se suceden, sus decisiones afectan altamente a su entorno y a sí mismos y, poco a poco, fraguan una compleja historia de sufrimiento y coraje. A modo de protagonistas de novela, o de muñequitos en el videojuego de un dios adolescente, son zarandeados y manejados por el destino a lo largo de toda su existencia.
De este grupo, tocado para bien o para mal por la mano de Dios, saldrán los artistas, los excéntricos, los genios, los locos, los asesinos…
Hubo un tiempo en que tuve miedo de ser mediocre y otro en que lo deseé fervientemente. Hoy ya no me importa, sé que no soy yo quien lo decide, ni nada de lo que haga cambiará mi albur.
Como todos en este juego, tengo un papel que hacer, unas balas en la recámara y algunas viejas que matar antes del Game Over.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Iván
Un figurante
Fecha: 06/03/2012 21:02.
Autor: pau
Fecha: 07/03/2012 22:17.








