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El descanso del guerrero

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     Hoy mi señor está cansado, hoy llora en mi regazo.

     Se lamenta de su suerte, de la guerra que libra desde hace meses, de la masacre en el campo de batalla, de las mutilaciones, de cómo ve caer a sus mejores guerreros. Le dejo hablar, aunque conozco su historia, y acaricio su pecho malherido. Soy dama curtida en estas lides.

     He visto a otros hombres indignos lamentar su suerte, dejarse caer en el campo fingiendo la muerte para evitar la lucha, lloriquear en un rincón de la muralla sin osar cruzar las puertas de su castillo protector. Los he visto y he despreciado sus blandas lágrimas, y juré entonces no abrazar jamás su cobardía.

     Y mientras pienso esto, mi señor llora un llanto seco, aguantando las lágrimas que anegan sus ojos y rompen las palabras en su garganta. Escondiendo el miedo que anida en su corazón desde que empezó esta cruenta lucha, quizá desde antes, cuando supo, cuando entendió que la paz de su espíritu exigía el alto precio de la guerra.

     Beso sus labios temblorosos mientras me cuenta que me ha fallado de nuevo, en el peor momento, cuando debió cruzar la línea de la victoria. Me dice que mañana habrá de tomar de nuevo las armas y que le duele, con esto, prolongar mi sufrimiento. Me promete no secar su llanto en mi vestido, me promete estar a la altura de mis expectativas y me promete no prometerme nada.

     Abrazo su incoherencia con dulzura, me desnudo para él y le llevo de la mano por mi piel de arena. Destenso sus músculos y tenso su deseo con caricias estudiadas, respondo a sus suspiros doloridos con gemidos anhelantes y acuno entre mis muslos su naciente apetito.

     El dolor se vuelve furia, el temor, amor. Sus sentimientos a flor de piel desatan mis sollozos de placer y, por un tiempo, dentro de mí, se libra una nueva batalla de segura victoria.

     Al fin, servido y rendido, mi señor descansa su cabeza en mi seno desnudo. Y siento de nuevo el temblor de sus lágrimas, el llanto mudo de los hombres que no saben llorar. Su llanto digno.

20/02/2012 10:23. Autor: Tautina #. Brillos de plata

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Autor: Jota

Ufffff, no sé ni qué decir, me ha encantado, emocionado, no sé, la verdad, ni como expresar lo que he sentido al leer,incluso he sentido...
Precioso Tautina, hace tiempo que de vez en cuando paso por aquí, muchos escritos de me han sorprendido, sobre todo el del Centauro, pero este es especial.
Un beso

Fecha: 20/02/2012 12:14.


gravatar.comAutor: elbucaro

Me ha encantado, sobre todo el antepenúltimo párrafo.Un besote.

Fecha: 20/02/2012 15:37.


gravatar.comAutor: Iván

He leido pausadamente, tratando de averiguar a su vez el sorprendente final al que nos tienes habituados. Pero hete aquí que por primera vez, creo, no hubo tal sorpresa. Bueno quizá este hecho sea la sorpresa.
No hace falta que te diga, ya lo sabes, que es una gozada leerte.

Fecha: 20/02/2012 20:27.


gravatar.comAutor: pau

Quien fuera el guerrero, ante tal expectativa de descanso.

Fecha: 21/02/2012 19:26.


Autor: Vito

Siempre escuché esa frase del descanso del guerrero y ya me imaginaba su significado, pero te agradesco el buen retrato que hiciste amiga. Perfecto.

Fecha: 26/02/2012 23:25.


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