El erróneo concepto del escritor

Hubo un tiempo en que pensaba que lo único que diferenciaba a un escritor de uno que no lo es, es el tiempo o las ganas que tuviera de plasmar en papel cuanto pensaba. Creía entonces que todos los seres humanos tienen la capacidad de inventar, fabular y soñar historias fantásticas, y que el que uno escribiese sentimientos, o aventuras cotidianas, o puras fantasías abstractas, era sólo cuestión de su estado de ánimo.
Más tarde, descubrí que no todo el que sabe hacer una redacción escolar o llevar un diario personal o un blog, es escritor, que además de tener algo que decir, había que saber expresarlo y que era necesaria cierta dosis de talento artístico para llegar al corazón de los demás y que el lector pudiera ver a través de tus ojos.
El grupo de mis elegidos se redujo, pero aún seguía pensando que lo que caracterizaba a todos ellos era escribir de forma compulsiva, volcando una fuente inagotable de fantasías y sueños en cada historia, entregándose por completo al ejercicio de crear.
Entonces conocí a escritores de diversa condición y carácter, y supe que la mayoría de ellos sólo se sentían seguros escribiendo en un género en particular, o que pretendían mirarse el ombligo eternamente, mostrando al mundo sus vivencias y exigiendo escrupulosa atención hacia su persona, o que tenían que esforzarse mucho en encontrar algo que contar, o que no les gustaba experimentar, o no sabían.
Supe también que, a menudo, el esfuerzo creativo los dejaba exhaustos durante meses, que muchos atravesaban épocas de estiaje, o que escribían de forma rutinaria los sábados por la mañana como quien hace unos largos en la piscina como ejercicio semanal.
Mi círculo de los tocados por el talento artístico se redujo aún más, y ya sólo unos cuantos salían airados de la criba, seres especiales que veían el mundo que los rodeaba a través de un caleidoscopio literario, creadores de relatos por generación espontánea, escritores diarios y casi horarios, personajes profundos en sí mismos, sacados de sus propias novelas y sumidos en la ilusión de vivir para escribir.
Cuando supe que muchos de estos creadores de sueños no publicaban o lo conseguían con sumo esfuerzo, me asaltó la primera duda acerca de la definición de un escritor.
Quizá el talento en sí mismo no era garantía de éxito. Quizá ni siquiera era sano vivir soñando un mundo distinto que siempre acaba siendo este mismo que habitas. Igual convivir con mil historias bullendo en la cabeza, desesperado siempre por vomitarlas en papel para dejar espacio a mil más, distorsiona nuestra perspectiva de la realidad. Y supuse, intuí más bien, que aquellos obsesos de la escritura, aquellos que escribimos a escondidas, cambiando sueño por letras, preocupados más por plasmar tanto que sentimos que por que nos lean, no éramos escritores, no de esos que publican novelas que se venden en las librerías, no de esos comerciales y carismáticos que dan al lector lo que quieren oír y ganan prestigiosos premios.
Comprendí entonces que yo, y todos aquellos aquejados de mi mismo mal, sólo somos enfermos, pobres diablos obsesionados por una vorágine literaria que no conseguiremos calmar nunca. Y lo supe con certeza justo cuando esos tipos de blanco atravesaron de un empujón mi puerta, me pusieron una camisa con correas y me llevaron en volandas al Hospital Psiquiátrico del Palmar.
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Autor: María
Fecha: 20/06/2008 21:05.
Autor: pau
¡Ah! Eso no, de loca tienes poco, nada o tanto como el más cuerdo. Por eso sé que nadie te ha puesto una camisa de fuerza, ni estás en el Palmar.
Fecha: 22/06/2008 21:31.
Autor: Pablo
Pero no te preocupes, no estás loca, al menos no más que el resto de los mortales... (ni menos, claro).
Besos.
Pablo.
Fecha: 23/06/2008 09:17.
Autor: el_Vania
Yo creo que todo esto nace de la necesidad de sentir después de "perpetrar" el escrito, esa sensación de paz y satisfacción que produce, leerlo y releerlo, una vez superadas las múltiples correcciones.
Salud/OS!
Fecha: 23/06/2008 11:39.
Autor: Buch
Fecha: 24/06/2008 18:48.
Autor: Tajalápiz
Este texto me parece muy válido y el final inesperado me gustó muchísimo.
Fecha: 10/07/2008 00:56.



