Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007.

Resumen

Introspección

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Hoy me siento diluida, semi transparente, desleída en mi propio yo. El espejo me devuelve mi imagen más vampírica, pues no existo en el reflejo mágico que enmarca su mirada. Si acaso, fijándome bien, puedo intuir en su superficie de plata a una yo inconsistente, tan aclarada y pálida, que parezco un bosquejo de la mujer que muestro al mundo.

Poso mis manos blancas en el cristal de la ventana y vigilo a su través ese entorno frío y desapacible del invierno, que hoy cubre las calles de color gris. No hay sol y me estremezco, y me desaparezco más, despojada de las pieles de confianza y firmeza que me cubren a diario. Cierro las cortinas y no existo para nadie, salvo para mí misma, oculta en las ascuas de mi corazón incandescente, único reducto cálido que, a falta de la pasión de un amante fiel, puede resguardarme del lapso invernal.

Tomo conciencia de mi irrealidad, y me cobijo aquí dentro, al calor de mi yo más místico, sabiendo que fuera ya no luce el sol, el frío hiela mi ánimo, y un día más, nadie va a entenderme.

20/11/2007 12:35. Autor: Tautina. Enlace permanente. Tema: reflejos Hay 7 comentarios.

Madura

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Es hora de acabar, amiga mía, cesar de martirizarme, olvidar esta existencia de penalidades y desistir de luchar contra los elementos. La tristeza me atenaza el corazón, y si bien me aterroriza lanzarme al vacío y acabar para siempre, me espanta más aún pasar otro día en este mundo cruel.

No me juzgues, mi impúber amiga. Llevo toda la vida, larga vida, soportando y superando cuantas injusticias imagines, con resignación y optimismo, pero ahora que he madurado, ya no consiento ni una más.

Quizá tengas razón y sean manías de mi vejez, aunque suene a frase propia de tu edad. La verdad es que estoy agotada, cansada de luchar por ser la mejor yo cada día, de perseverar para crecer por dentro igual que por fuera, de esforzarme mientras veo a otros a mi alrededor obtener tanto como he alcanzado, o vivir incluso mejor, sin invertir en ello ningún esfuerzo.

Y es que la vida, mi inexperta amiga, es harto injusta, pues obtiene uno que otro, más sol, más alimento, más agua incluso, sólo por el lugar del huerto donde vino a nacer. Y si miras al norte verás a muchos que tanto tienen y no valoran, y si miras al sur verás a tantos otros que claman pidiendo la cuarta parte de lo que nosotras mismas menospreciamos.

Por eso no quiero seguir viviendo en este mundo, por lo injusto que es. Tú aún estás muy verde para entenderlo, todavía tienes ilusión y crees en tu poco valor interior, pero yo siento el peso de los años, un gran lastre que no puedo soportar.

Desde pequeña me esforcé en ser dulce, crecí lozana por fuera, pero preocupada por cultivar un buen interior, hasta que un día entendí que sólo importa la apariencia, que sólo por tu aspecto han de mirarte y valorarte en este mundo injusto.

Y ahora que me pesa tanto el tiempo, con la piel curtida y teñida al sol, ahora que ya soy fruta madura, me importa poco aparentar, o gustar, o congraciarme con el mundo. Estoy tan desencantada del vano esfuerzo, que el vacío se me antoja apetecible.

Ya concluyo buena amiga, siento la madre rama doblarse con el peso de mi corazón de manzana. Me suelto del árbol, agárrate pomita joven que esto va a moverse mucho, y no llores la pérdida, amiga mía, que tras de mí ha de quedar una semilla de esperanza.

¡Ya caigo, ya muero, ya me estrello contra el suelo…!

26/11/2007 19:09. Autor: Tautina. Enlace permanente. Tema: brillos Hay 6 comentarios.

Veo veo

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- Veo veo – dijo el hada.

- Anda ya – le contesté.

- Veo veo aquel paseo por las Fuentes del Marqués.

- ¿Qué te incumbe a ti mi historia? ¿por qué dices que la ves?

- Tengo una bolita mágica, y la miro del revés

- ¿Qué dices? ¿ves el pasado?

- En llegado, puede ser. Aunque pasado traído por el túnel del Cenajo se hace presente más bien ¿Y si lo miro al través… veo, veo, tu corazón enamorado?

- Eso te lo has inventado.

- Más bien lo he improvisado, mirando tras el cristal tu ánimo embelesado. Dime, mi princesa, dime ¿Cuánto más quieres saber?

- Di lo que se te antoje. No me lo voy a creer…

- ¿Y por qué niegas que amas?

- No niego ni afirmo nada.

- Pues yo veo entre las sábanas, el lugar donde tus ganas inventan su voz, sus manos y su aroma a rosas blancas.

- ¡Dices incoherencias, hada! ¡Calla!

- Veo, veo… el brillo de tu mirada, y suspiros en tu boca. Dicen que se desprende, de tu corazón, la losa. Veo a tu amante, ese hombre que te toca, que con manos caprichosas desgrana, en arena fina, la dura roca. Él, como un niño, modela castillos en Lorca, y viene el mar y los choca.

- Tú estas loca.

- ¿Yo loca? Qué ironía. No soy yo la que habla con hadas de terracota.

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29/11/2007 13:16. Autor: Tautina. Enlace permanente. Tema: reflejos Hay 5 comentarios.


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