Introspección

Hoy me siento diluida, semi transparente, desleída en mi propio yo. El espejo me devuelve mi imagen más vampírica, pues no existo en el reflejo mágico que enmarca su mirada. Si acaso, fijándome bien, puedo intuir en su superficie de plata a una yo inconsistente, tan aclarada y pálida, que parezco un bosquejo de la mujer que muestro al mundo.
Poso mis manos blancas en el cristal de la ventana y vigilo a su través ese entorno frío y desapacible del invierno, que hoy cubre las calles de color gris. No hay sol y me estremezco, y me desaparezco más, despojada de las pieles de confianza y firmeza que me cubren a diario. Cierro las cortinas y no existo para nadie, salvo para mí misma, oculta en las ascuas de mi corazón incandescente, único reducto cálido que, a falta de la pasión de un amante fiel, puede resguardarme del lapso invernal.
Tomo conciencia de mi irrealidad, y me cobijo aquí dentro, al calor de mi yo más místico, sabiendo que fuera ya no luce el sol, el frío hiela mi ánimo, y un día más, nadie va a entenderme.
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Autor: Sandra
Un besillo
Fecha: 20/11/2007 21:30.
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Fecha: 20/11/2007 23:03.
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Amado Nervo.
El Zórpilo.
Fecha: 21/11/2007 01:28.
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Un enorme abrazo, querida
Fecha: 21/11/2007 10:59.
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Fecha: 21/11/2007 11:45.
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Fecha: 22/11/2007 18:32.



